Lionne.

Tú...

No eres tu nombre. No eres tu empleo.

No eres la ropa que vistes ni el lugar en el que vives.

No eres tus miedos, ni tus fracasos... ni tu pasado.

Tú... eres esperanza.

Tú eres imaginación.

Eres el poder para cambiar, crear y hacer crecer.

Tú eres un espíritu que nunca morirá.

Y no importa cuántos golpes recibas,

te levantarás otra vez.

domingo, 3 de abril de 2011

Desesperación

Hola, señores!
Bueno, que sepáis que me han concedido otro premio :D
Sí, ha sido la magnífica Divinum Eximia, que me quiere mucho y ya me ha dado dos de los tres premios que he ganado xD En fin, que lo poco que la conozco es una buena persona, y aunque parece que este blog no le gusta tanto como El Bosque de Las Dríades, sigue pasándose por aquí :) De verdad, gracias.

Bueno, ahora tengo que escribir tres verdades y tres mentiras sobre mí. Allá van
(podéis intentar adivinar xD)

-Durante todo el día de hoy me he vestido tan sólo con una camiseta de tirantes y unos pantalones cortos.
-Este año me voy de vacaciones a Francia (otra vez ^^)
-Mi cabello cada día se aclara más *-*
-Cuando era pequeña tenía los ojos de color azul-gris.
-Mi actor favorito es Arnold Schwarzenegger.
-No me gusta el chocolate negro, y el de almendras tampoco me hacen mucha gracia.

Bien, ahora tengo que mencionar a 10 blogs, en teoría. Pero como soy una rebelde (MUAHAHHAHAHAHA) no lo voy a hacer. Sí, sé que eso es de ser mal bloggera, pero es que primero, no tengo ganas, segundo, hace poco di un premio y los premiados para mí de momento siempre serán los mismos, por lo que no tiene sentido. No leo el blog de tanta gente como para pasar tanto la cadena.

Entonces, paso este premio a los ganadores del anterior, y bueno, a los que se den por aludidos (es decir, a los que crean que yo, mi pequeña persona, sigue su blog).

Bueno, os dejo con el relato de hoy. Un beso a todos!

PD: soy una mala persona, lo sé. Meteos conmigo, a ver si me siento menos culpable (cuidado, que muerdo).

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Corría.

—Nadie puede saber que estás aquí.

—Nadie lo sabe. Ni lo sabrán.

Notaba la fría y húmeda hierba llena de rocío bajo mis pies descalzos. Había perdido los zapatos como una cenicienta a medianoche, pero no me había dado tiempo de ir a buscarlos. Tenía algo que hacer.

—Creo que te quiero.

—Y eso ¿es un problema?

—Sí.

—¿Por qué?

—Porque mi corazón te pertenece, pero no sé cómo sacármelo del pecho…

Respiraba profundamente, y corría. No hacía más que avanzar. Mi destino era llegar allí lo antes posible, porque tenía algo que hacer.

—¿Tienes miedo?

—Sí.

—No lo tengas.

Me detuve; había llegado. Y allí estaba él, con aquella sonrisa burlona perlada de dientes blancos que refulgían como si le hubieran robado la luz del alma a alguien. Y así había sido. Sus ojos destellaban de igual manera, de la única forma que brillan los de un asesino que ha probado el sabor de la sangre ajena, el dolor ajeno, el miedo ajeno.

—Sabes que estoy aquí.

—En parte, ése es el problema.

—No debería haber ninguno.

—Siempre los hay.

—Intentaremos resolverlos, entonces. Juntos.

Todavía tenía su sangre en las manos, en sus sucias manos. Apreté los puños y fruncí el ceño con fuerza.

—Nunca me había enfrentado a algo así…

—Eres fuerte. Sabes que puedes hacerlo.

—No sé cómo.

—Puedes sobrevivir. Siempre has sabido…

No tuvimos que decir una palabra. Fuimos al encuentro del otro sin más armas que los puños y los dientes. Con expresión fiera me lancé sobre él, tirándole al suelo de golpe y apoyando los pies sobre su pecho. Le eché las manos al cuello sin darle tiempo a reaccionar, intentando matarle de una vez por todas. La sed de venganza era demasiado fuerte como para poder contenerme.

—Esto no está bien.

—Nunca lo ha estado.

—Tú tampoco lo estás. Ni yo.

—Creo que podemos sobrevivir el uno al otro de todas formas.

Él también me agarró del cuello, comenzando a ahogarme, pero no desistí. Comencé a notar una gran falta de aire, por lo que me vi obligada a pegar mi rostro al suyo y morderle en la cara con fiereza. Gritó, y el sonido de su garganta me atravesó los tímpanos como mil cristales hincándose en mis orejas. Aflojé la mandíbula cuando noté que un trozo de carne se desprendía de él. Con un rápido movimiento de cabeza escupí el gran fragmento de nariz cartilaginosa que le había arrancado. Le examiné el rostro plagado de sangre y no me inspiró más que asco.

—Para siempre.

—¿Sólo para siempre?

—Y para toda la eternidad.

Subí las manos, rozándole las mejillas, y se las coloqué a ambos lados de la cabeza antes de que pudiese volver a protestar. Leí su pensamiento con tal claridad como si se tratase de un libro abierto. Dolor, impotencia, dolor, ira, dolor; desesperación. Hice una mueca entornando los ojos y le escupí en la cara antes de dar el golpe fatal.

—Tú no tienes ni idea… de lo que es la desesperación.

Empujé con las manos hacia la izquierda; se oyó un chasquido. Su respiración, que había sentido entrecortada bajo mis pies desnudos, se detuvo de pronto. El desbocado latir de su corazón, también. Un último aliento se escapó de aquella boca ensangrentada que me habría gustado destrozar a salvajes mordiscos, mientras que sus ojos, tan vacíos como su negra alma, se cerraban de puro cansancio.

Me levanté y me marché de allí antes de tener otro ataque de ira. Le había vengado con éxito.

—Para siempre, y para toda la eternidad.

8 comentarios:

Divinum Eximia dijo...

No me gusta menos, sino que me cuesta más seguirlo porque pones muchas cosas, varios relatos y me saturo porque no tengo tiempo, y el Bosque de las Dríades, es tan sólo la historia y como la he seguido casi desde el principio, me es mucho más fácil. Pero vamos... uno de mis retos es sentirme en este blog como en casa, por lo que me verás por aquí siempre que pueda.


Por cierto, muy buen relato. Sí, señora.

Un saludo^^

Kirtashalina dijo...

Muchas gracias, Eximia ^^
Entiendo que no tengas tiempo, es que a veces publico a un ritmo muy frenético (y eso que ahora voy más calmada), es que El Bosque de las Dríades me cuesta más escribirlo porque como en un mismo capítulo meto muchos personajes, pues para dirigirlos a todos... xD Están basados en personas reales y pensar constantemente: "¿qué diría ahora tal?" y "¿qué pensaría cual respecto a esto?" es costoso xD

Claro, este rincón siempre estará abierto para ti, pásate cuando quieras :)

Un beso de chocolate (ñammm *-*)

Carlos dijo...

Muy oscuro tu relato jaja Me ha dado un poco de mal rollo, pero no te preocupes que escribes genial y este relato esta super wayy. Sigue así, y escribe más de lobos de marfil!!

Kirtashalina dijo...

Muchas gracias ^^
Y sí, oscuro es, anoche estaba un poco rara y me salió esto cuando escuché una canción xDD

Un beso, escribiré ^^

Fer dijo...

Para siempre...

Gran frase.

;).

Kirtashalina dijo...

Y para toda la eternidad...
Gracias.

Vuelve cuando quieras ^^

Clary Claire dijo...

Para siempre y para toda la eternidad leeré tus relatos Di, porque son increíbles!

Kirtashalina dijo...

Jo, muchas gracias Clarissa ^^