Lionne.

Tú...

No eres tu nombre. No eres tu empleo.

No eres la ropa que vistes ni el lugar en el que vives.

No eres tus miedos, ni tus fracasos... ni tu pasado.

Tú... eres esperanza.

Tú eres imaginación.

Eres el poder para cambiar, crear y hacer crecer.

Tú eres un espíritu que nunca morirá.

Y no importa cuántos golpes recibas,

te levantarás otra vez.

sábado, 29 de enero de 2011

Jillian

Preparamos las armas y esperamos la orden del capitán. Tres cuartas partes del grupo no llegábamos a los veinte años, pero a pesar de nuestra corta edad, habíamos cumplido misiones más complicadas que aquella. Sin embargo, algo nos decía que esa vez iba a ser diferente; el cielo negro y el suelo resbaladizo no presagiaban nada bueno.

Yo era el más joven del ejército. Me habían admitido porque, a mis diecisiete años, era rápido y eficaz; acataba las ordenes sin rechistar y cumplía mi cometido tan pronto como me era posible y más. Estaba allí porque me consideraban tan bueno como los demás, y sin embargo, en ese momento me sentía pequeño y débil.

Se hizo un silencio repentino en el patio exterior de la iglesia que había enfrentada a nosotros. Los soldados callamos y observamos, expectantes. De pronto, el portón del enorme edificio comenzó a abrirse lentamente. Segundos después pudimos ver las sombras oscuras que se alejaban de la luz de la luna.

—Estad preparados —nos susurró el capitán, a lo que asentimos. Justo entonces fuimos capaces de vislumbrar un fantasmagórico rostro que nos vigilaba desde el interior de la iglesia. Era blanco, casi marmóreo, de facciones finas como las de una mujer. Pero aquellos ojos oscuros sin duda pertenecían a un hombre. Parecía rondar nuestra edad, mas imponíamos menos nosotros juntos que él.

Salió de entre las sombras, dejándose ver. Iba vestido con ropas holgadas y negras, parecidas a nuestro uniforme. Su cabello era tanto más oscuro que las prendas que portaba, aunque de un tono más azulado, el cual se recortaba contra el rostro que nos miraba, serio.

Comenzó a bajar las escaleras de piedra con parsimonia, como pavoneándose de no tener que llevar arma alguna. Tras unos segundos conseguí darme cuenta de que la lluvia que nos llevaba empapando casi media hora, a él no le afectaba: seguía tan seco como si estuviera a cubierto. Aquello no me dio buena espina. Deseé estar en casa, junto a mi madre y mi hermana Jillian. Lamentablemente, tenía que seguir, no podía abortar la misión.

La lluvia de proyectiles acompañó a la natural. Intentamos rociar con balas el cuerpo de aquel siniestro personaje, mas le afectaba incluso menos que el agua. Sentí miedo, el cual se acrecentó cuando él posó su mirada en la mía. Percibió mi temor y sus ojos se tornaron rojos mientras con los labios dibujaba una tétrica sonrisa.

3 comentarios:

Clary Claire dijo...

Ohh realmente "tétrico", ejje. No, más bien misterioso y con muchaaa intriga.
Mola Dianu.
Es otra novela? Es un fragmento de algo? Es algo que se te acaba de ocurrir.... porque no sé cómo lo haces todo tan bien!!
Teqieroo

Fer dijo...

Miedo, se nota a leguas hehe.
=)

Kirtashalina dijo...

CLARY CLAIRE:
Tétrico? Eso intentaba xD Misterioso, intriga... ahá xD Lo consegí! ^^
Gracias Claru :)
No es novela. No es fragmento de nada. Bueno sí, de otro vídeo TT
Es que últimamente me he puesto a copiar (de forma sana, eh) imágenes, y a transcribirlas añadiéndoles sentimientos y demás. Así que no sé...
De todas maneras no lo hago todo bien, creo que eso lo tiene claro cualquiera xD

Un beso, yo también te quiero ^^

FER:
Mucho, muuuucho miedo ^^ Estos días estoy miedica yo...

Un beso, K.