Lionne.

Tú...

No eres tu nombre. No eres tu empleo.

No eres la ropa que vistes ni el lugar en el que vives.

No eres tus miedos, ni tus fracasos... ni tu pasado.

Tú... eres esperanza.

Tú eres imaginación.

Eres el poder para cambiar, crear y hacer crecer.

Tú eres un espíritu que nunca morirá.

Y no importa cuántos golpes recibas,

te levantarás otra vez.

martes, 11 de enero de 2011

Cap 6 - El Presidente

Ya habían pasado varios días desde el encuentro con Azai y el desvelamiento del enigma de la nota de papel. Habría debido marcharme en cuanto puse los pies en la calle al salir de la armería, pero no podía irme así, sin más. Debía planear mi huida y conseguir hacerlo todo bien. Tan sólo necesitaba preparar una bolsa en la que llevar todo lo que fuera necesario, reunir valor y encontrar la puerta que cruzaría con Sangilak. Pero me topé con un pequeño problema: Cora.

—¿Qué tal te ha ido? ¿Has comprado algo? —me preguntó en cuanto llegué a casa tras mi visita a la tienda de armas.

—Bien, unas cuantas dagas —resumí. No le conté lo de Azai. Eso implicaría contarle todo lo demás, y yo no estaba preparada para decírselo. Incluso era probable que ella tampoco estuviera lista para escucharlo.

La euforia me había invadido en la armería al encontrar algo que por fin me llevaría cerca del asunto de mis padres y el presidente. Pero en ese momento, mientras permanecía sentada con Cora y Sangilak en el sofá del salón viendo las noticias, reflexionaba sobre el tema. Seguía pensando que era una idea acertada (por no decir la mejor o la única que no conllevara el suicidio), por lo que decidí que pronto me pondría en camino. Aunque, por otro lado…

Era incapaz de mirarle a Cora a la cara y soltarle mis planes, así, de sopetón. Ella no lo soportaría y, por supuesto, me lo prohibiría. De ese modo tan sólo conseguiría que me vigilara y que me pidiera todavía más explicaciones. Si ése era el caso, y yo llegaba a hacer algo importante, el presidente podría mandar secuestrar a Cora para preguntarle mediante tortura cuál era mi paradero.

No, definitivamente no podía decírselo tal cual. Pero ¿sería capaz de marcharme sin avisar? Seguramente no. A no ser de que…

—Hilda. Hilda, ¿me estás escuchando? —me llamó Cora, despertándome de mi ensueño al balancear sus delgados dedos delante de mi rostro— Llevo unos minutos intentando que reacciones. ¿Qué te pasa?

—Nada, tan sólo estoy cansada.

—Ya te dije que no fueras a clase de taekwondo.

—Lo necesitaba, llevo muchos días sin moverme de aquí —subí un poco el tono. Cora estaba metiendo el dedo en la llaga al recordarme mi arresto domiciliario.

—No hubieras tenido que hacerlo si te hubieras quedado en casa como te dije en vez de pasearte por la Ciudad de Piedra con Sangilak —respondió tranquilamente, mirándose las uñas.

Mi guardaespaldas enterró la cabeza entre las patas y gruñó. Hubo unos segundos de silencio que yo invertí para tranquilizarme. Al callarnos, Cora y yo pudimos escuchar la televisión. Eran las noticias; un atractivo presentador rubio comentaba de pasada los reportajes que se iban a tratar más adelante, para informar de los temas que saldrían aquella noche por televisión.

—… prohibido. Ha sido arrestado de inmediato, pues no intentó resistirse. Y ahora —cambió el tono por uno más alegre y un poco misterioso— procederemos al reportaje de las elecciones.

Me quedé totalmente petrificada.

—¿Eran hoy? —musité con lentitud—. ¿Las elecciones?

—¿Qué? —preguntó Cora con confusión. No había prestado atención al rubiales de la tele y no se había enterado. Instantes después procesó mis palabras y me miró con los ojos como platos—. ¡Las elecciones!

Nos agarramos de la mano y miramos la televisión con ansiedad. Sangilak se acercó a mí y se sentó al lado del sofá. Los tres prestamos atención.

—… Vanessa McClain se encuentra en el Palacio de Artes Políticas y Cultura del Mundo —dijo el presentador, señalando un recuadro de la televisión en el que salía una mujer mulata, armada con un micrófono y un pequeño dispositivo electrónico.

Sí John —le dio la razón la tal Vanessa—, detrás de mi podéis ver el lugar donde se va a celebrar la elección del presidente de todo el país. Me gustaría aclarar, puesto que todavía faltan unos minutos para el nombramiento, el procedimiento que se lleva a cabo para obtener el nombre del ganador. El Ministerio se encuentra dividido en siete partes, cada una de las cuales representa una parte de la vida humana y se encarga de facilitarnos la existencia mediante construcciones, servicios y demás. Las siete partes del Ministerio son presididas por siete ministros; cinco hombres y dos mujeres. Esas son las personas que votan, por el bien de la población…

—Sí, claro, por el bien de la población y por interés propio —repuse entre dientes, enfadada—. Luego el presidente sabrá quién le había votado y saldrá enormemente beneficiado.

—… y determinan quién será el próximo presidente. Recordamos que tampoco conocemos el nombre de los posibles candidatos a la jefatura; tan sólo los siete ministros saben sus nombres. Así pues en unos instantes se procederá a la publicación del nombre del presidente que se hará cargo del país hasta que aparezca un sucesor gracias a otras elecciones, que serán convocadas por los ministros si consideran que estamos en crisis.

—Como no lo estamos ya… —respondí irónicamente. Aquella mujer me estaba poniendo de los nervios.

De modo que permanezcan atentos. En uno segundos me comunicarán quién será el próximo presidente, y yo se lo diré a ustedes.

Vanessa esbozó una sonrisa enigmática, dejando ver sus blancos dientes entre unos labios finos y coloreados de rojo por el carmín que debía de haberse aplicado un rato antes. La piel se tensó en sus mejillas mientras alguien le anunciaba el nombre del nuevo presidente por el interfono negro que llevaba colocado en la oreja. La miré a los ojos esperando una respuesta, parecía que ella también me miraba a mí, pero no era así. Miraba al mundo entero.

Y el nuevo presidente es…

Se podría decir que toda mi vida pasó por delante de mis ojos mientras esperaba la siguiente palabra de la periodista. En ese momento fui consciente, más que nunca, de que estaba en peligro y aquel nombramiento desencadenaría una serie de consecuencias que implicarían numerosos actos por mi parte. Me estaba jugando mi vida por el nombre del presidente.

Cora entrelazó sus dedos con los míos y los apretó con ansiedad. Ella también tenía miedo. Y lo que era peor; tenía serias razones para sentirlo.

—… Jacob Silverking.

8 comentarios:

Nandoo dijo...

:O
:O Que suspense, (para mí ya que no he leído los anteriores capítulos T-T Mea culpa) voy a leerme el resto que. ¡así no puedo estar!

Por cierto, estás muy bien =)

Kirtashalina dijo...

Jajaja muchas gracias! xD
Pues corre, ve a leer desde el principio, que si no no tiene sentido! ^^

Muchas gracias por pasarte y comentar :)

Nandoo dijo...

=P En ello estoy.
Por cierto corrijo algo que he puesto: Está muy bien.

xD

Nandoo dijo...

Qué sí no se puede interpretar algo mal xD

escritora Laura M.Lozano dijo...

ESTUPENDO ESTE CAPÍTULO, AUNQUE DIGO COMO NANDO, ME FALTAN ALGUNOS ANTERIORES, NO TODOS, PERO SÍ ALGUNOS... ASÍ QUE HAY QUE PONERSE AL DÍA CON EL NUEVO AÑO. JAJAJA . UN BESITO. ESTÁ MUY BIEN. =))

Kirtashalina dijo...

Ostia Nando xD No me había dado cuenta ^^

Muchas gracias Laura :)
Pues tú tranquila, a tu ritmo que no hay prisa. Además estoy un poco ocupada estos días por lo que pasara más tiempo de lo habitual entre la publicación de un capítulo y otro. Así te da tiempo n.n
De todas maneras creo que son sencillos de leer (o al menos así los veo yo) de forma que no creo que cueste mucho :)

Un beso a los dos! ^^

Clary Claire dijo...

Ohh Dianauu!!!! Me encantaa!!! jajjaja, tía , la reina del suspense como dice Nando... jjj
sabes que igual nos vemos el sábado?? tekk

Kirtashalina dijo...

jajaj muchas gracias clary claire! te quiero! :)
Jajaja pues gracias, no sabía bien cómo crear el efecto suspense xD pero veo que lo he conseguido con creces...
lo sée me lo dijo albii el otro día xDDD
Te quiieroo guapisiimmaaaaa :)