Lionne.

Tú...

No eres tu nombre. No eres tu empleo.

No eres la ropa que vistes ni el lugar en el que vives.

No eres tus miedos, ni tus fracasos... ni tu pasado.

Tú... eres esperanza.

Tú eres imaginación.

Eres el poder para cambiar, crear y hacer crecer.

Tú eres un espíritu que nunca morirá.

Y no importa cuántos golpes recibas,

te levantarás otra vez.

jueves, 27 de octubre de 2011

Rutina


Hoy ha muerto. Ella, la rutina. Yo solía levantarme temprano para hacer mis tareas y acabarlas lo antes posible. Después me pasaba un rato largo frente al armario de la cocina, decidiendo si era mejor opción un poco de chocolate o una mandarina (y siempre me decantaba por el chocolate). Entonces pasaba horas muertas frente a la televisión y me sumía en mi propia mierda.
Pero hoy ha sido distinto. Han llamado al timbre durante el atardecer y he abierto de mal humor todavía con un trozo de chocolate en la boca. Y al abrir la puerta me he encontrado contigo. Parecías, como poco, un ángel; y no es que yo no sea imparcial a la hora de juzgarte, es que cualquiera se hubiera derretido bajo esa mirada que se te clava hasta el fondo, hasta las costillas. Y el sol bajo potenciaba tu aura dorada, envolviéndote en una luz que no hizo sino marearme.
Y con la llegada del anochecer y contigo entre mis brazos y me di cuenta de que ya no habría más rutina.