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lunes, 19 de diciembre de 2011
Nínive (les quatre saisons)
Nínive era frío. Ese frío que se te cuela en los huesos y te hace estremecer. Ese frío que te corroe las entrañas hasta hacerte temblar. Ese frío que te hiela las venas hasta que agonizas, tiritando. Ese frío.
Tenía el cabello tan blanco como la nieve y los ojos del gris de las nubes, la nieve sucia y el papel de periódico. Nínive olía a lluvia y sabía a agua; no pura, pero agua al fin y al cabo. Su piel era tanto o más blanca que sus cabellos, que le llegaban a la cintura. Una estrecha cintura, una figura delgada. Y unas manos finas.
Lo único cálido de Nínive eran sus labios; aun finos y sin apenas carne siempre desprendían calor, continuamente contagiados por los de cualquier otra persona. Y sus labios, además, se atrevían a decir cosas que su corazón, fuerte tímpano de hielo, jamás había sentido.
Cuando Nínive llegó, comenzó a nevar. Nínive era como la lluvia, como el frío, como la nieve, como el invierno. Nínive era el invierno. Y por eso cuando Nínive se fue, el invierno se marchó con ella.
Me gustó mucho la entrada *OOO*
ResponderEliminarY mmm aniavauvayab que asco de frío hace!
Un besote <3
http://cruzandoelcieloo.blogspot.com/
¡Oh, muchísimas gracias! ^^
ResponderEliminarSí, aunque yo ya tenía ganas de que empezase el frío (:
Un beso!
Yo soy más de calor, aunque sean 40º xD Es más alegre el verano. Muy buena entrada Diana. Un besazo enorme.
ResponderEliminarYo es que siempre tengo calor y me siento más a gusto cuando hace frío x) Aunque sí, el verano es mucho más alegre...
ResponderEliminarUn beso grande (: